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La ciudad de Córdoba (España), cuna de grandes toreros y de gran afición
taurina, deja sentir esta influencia en algo tan sencillo como el pan:
la telera cordobesa. Esta especialidad de pan candeal simula con gracia
la forma de la montera de un torero. Su corteza blanquecina, su miga blanca
y compacta, su alveolado fino y delicado, además de ese sabor y ese aroma
tan característicos del pan español, son algunos de sus atributos.
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Proceso
1.– El trabajo mecánico consta de dos partes: la primera se refiere
al amasado, con una duración de 8 minutos aproximadamente; la segunda,
al refinado, con un tiempo de trabajo de cuatro minutos. La temperatura
óptima de la masa, una vez concluido el amasado, es de 22° C. (Foto
1)
2.– Pesar las piezas a 400 g y bolearlas. Dejar reposar las bolas 5 minutos,
para que la masa se relaje y pierda parte de su tenacidad, antes de formarlas.
(Foto 2)
3.– Formar una barra de 25 cm de largo cuyos extremos redondearemos, tal
como se aprecia en la ilustración (Foto 3). Una vez formadas las
barras, se colocan en cajones o tablas sobre maseras (telas), y se dejan
reposar durante 15 minutos. Pasado este tiempo, haremos en cada pieza
dos cortes transversales, paralelos y profundos. (Foto 4)
4.– Una vez haya transcurrido la mitad del tiempo de fermentación, invertiremos
la posición de las piezas, disponiendo los cortes de la telera boca abajo.
Con ello conseguiremos que la pieza no se extienda demasiado. Durante
la fermentación hay que procurar que la masa no se acortece. El tiempo
de fermentación en la dosis indicada de levadura es de unas 2 horas aproximadamente.
(Foto 5)
5.– Finalizada la fermentación, y antes de introducir las piezas en el
horno, las volveremos a colocar en su posición inicial, es decir, con
los cortes boca arriba. Hornear con poco vapor y cocer durante unos 35
minutos a 200° C. (Foto 6)
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