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Asesoría Técnica en Panificación
Francisco Tejero |
Hilario
Peñasco, 9 28022 - Madrid (España)
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email: franciscotejero@franciscotejero.com
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EL FORMADO DEL PAN / ENGLISH
VERSION
Por Francisco Tejero
En el proceso de panificación una
vez dividida la bola de masa y después de haber reposado, la siguiente
etapa es el formado de la pieza. Esta operación consiste en dar forma
simétrica a los trozos de masa. Se realiza manualmente cuando se trata
de hogazas y algunos tipos de panes especiales y a máquina (formadora)
cuando el formado es en barra. El formado es una de las etapas claves
en la elaboración del pan, y como se verá en este artículo, muchos de
los defectos originados en el pan pueden ser causados por una mala manipulación
de la masa durante el formado. La formadora es el elemento más importante
del equipo mecánico de panificación. Del estado de gasificación en el
que se encuentra la masa cuando llega a los rodillos de la formadora dependerá
el comportamiento de esta masa durante la fermentación y en los primeros
minutos de la cocción.
El formado manual
El formado manual, tanto si se trata de darle forma redonda o alargada
a la masa, ha de hacerse apretando lo más posible pero sin desgarrar la
masa, ya que si esto ocurre quedará reducido el volumen del pan. El apretar
más o menos estará condicionado por la fuerza y la tenacidad de la masa:
cuando es floja y extensible habrá que replegar más la masa para dotarla
de más fuerza y al contrario si es fuerte habrá que dejarla más floja
procurando que no queden bolsas de aire.
El alveolado de la miga del pan hecho a mano siempre es mayor que el formado
a máquina.
Etapas del formado mecánico
La formadora somete a la masa a tres fases fundamentales:
Laminado.- Se obtiene pasando la bola por dos rodillos que aplastan
la masa en forma de galleta ovalada. Del grado de apertura de dicho rodillo
dependerá la mayor o menor expulsión del gas. Para evitar el desgarro
de la masa los rodillos deben abrirse o cerrarse, dependiendo del tamaño
o del volumen de la pieza.
Enrollado.- Consiste en plegar la torta de masa y suele hacerse
por medio de una malla metálica o por un par de tapices móviles.
Alargamiento.- Esta masa enrollada pasa por distintas planchas
de presión o por entre dos tapices que dan vueltas en sentido inverso,
asegurando así, la longitud deseada de la barra.
Evolución de las formadoras
En general casi todos los nuevos modelos de formadoras aparecen con un
rodillo de prelaminado, que asegura que gradualmente la bola sea aplastada
antes de pasar al par de rodillos laminadores.
Este rodillo de prelaminado es fundamental para las piezas de mayor tamaño
y para aquellas masas sobre-gasificadas.
Los rodillos están recubiertos de teflón, que previene la adherencia y
por consiguiente elimina la necesidad de uso de harina de polvorear. Las
cintas móviles para el enrrollado han sido sustituidas por una malla de
acero fija, que enrrolla la torta de masa.
Con más frecuencia se ven nuevos modelos a los que se le han ampliado
la masa de presión, permitiendo aumentar hasta tres las planchas de alargamiento,
suavizándose las condiciones de la masa para conseguir la longitud deseada.
También es importante que la cinta móvil donde cae la barra una vez formada
sea bastante larga y su velocidad moderada, para dar el tiempo suficiente
para que la barra se relaje, de esta forma podemos sacar la barra más
corta (el daño será menor) y de camino hacia el entablado se la da la
longitud deseada.
Por todo ello la formadora ideal será aquella que este prevista de rodillo
de prelaminado, rodillos teflonados, suficientes planchas de presión que
aseguren un alargamiento sin desgarros y una mesa de recogida larga que
permita el relajamiento de la barra antes de colocarla en la bandeja.
Maduración de la masa antes y después del formado
El grado de maduración o el estado de gasificación de la bola cuando llega
a la formadora tendrá una gran influencia en las condiciones del formado.
Así en los procesos rápidos de panificación con dosificaciones altas de
levadura y masas semiduras, el laminado ha de estar bien apretado, por
el contrario cuando las masas son blandas, el reposo prolongado y el estado
de gasificación de la bola avanzada, requiere un laminado gradual y suave,
evitándose las presiones bruscas, que dañan físicamente al gluten.
Hay que prestar especial atención a aquellas formadoras que no tienen
rodillo de prelaminado, éstas provocan en las piezas de mayor tamaño y
en las masas sobre gasificadas una rotura al hacer la torta provocando
problemas de falta de volumen, de greña y rotura en los laterales de la
barra.
Según las condiciones en las que llegue la masa a la formadora se podrá
realizar mejor el formado.
Si los rodillos están demasiado cerrados la masa se comportará muy tenaz
y de forma redondeada. Si el apretado es muy flojo, la masa será extensible
y caída. Por lo tanto hay que buscar el apretado ideal para conseguir
un buen equilibrio.
El formado mecánico acarrea un aumento de la fuerza y de la tenacidad
en comparación con las masas formadas manualmente que tienen menor fuerzas
y más extensibilidad. También en el período final de fermentación hay
diferenciación entre los panes elaborados manualmente y mecánicamente,
cuando se ha realizado a máquina el tiempo de fermentación es de un 20%
más en comparación al hecho a mano.
Influencia del formado en la textura y alveolado del pan
En aquellas masa blandas y bien gasificadas (tipo pan francés), el laminado
debe efectuarse flojo, los rodillos, bastante separados, con el fin de
que la torta no sufra demasiados enrrollamientos, que se traducirá en
la desaparición de los grandes y medianos alveolos. Para las piezas pequeñas
hay que cerrar el rodillo suficientemente para que pueda enrrollarse sobre
sí misma. En las masas duras y con poco tiempo de reposo hay que cerrar
los rodillos hasta conseguir tres vueltas y media en el enrrollado. Cuando
los rodillos se encuentran demasiado apretados se produce un desgarro
en la masa y atascos en la formadora.
Si por el contrario los rodillos se encuentran demasiado abiertos se producirán
pocas vueltas en el enrrollado que producen masas faltas de fuerza y panes
de poco volumen y a veces aparecen ampollas en la corteza.
El ajuste de los rodillos estará en función del tipo de masas y al tamaño
de la pieza.Una buena práctica es cortar longitudinalmente una barra a
la salida de la formadora y se podrá apreciar si la masa está desgarrada.También
es importante ajustar gradualmente las distintas planchas de alargamiento
para evitar nuevamente el desgarro de la masa.
Y no cabe duda que el estado de la masa a su llegada a la formadora es
de vital importancia para conseguir un óptimo formado. Si el tamaño de
las amasijos son demasiado grandes las últimas piezas tienen un exceso
de tenacidad que provoca problemas en el formado.
Defectos más comunes que causa el mal formado
• Algunas formadoras tienen un trayecto de alargamiento demasiado corto
y esto obliga al panadero a laminar más, desgarrando la masa. La consecuencia
es la rotura ya en el horno del lateral de la barra.
• Cuando el alargamiento es demasiado rápido es la causa de que se arqueen
las piezas en el horno.
• Las ampollas de corteza fina pueden originarse por la falta de fuerza,
si no se ha cerrado suficientemente el rodillo.
• Si los rodillos están demasiado flojos la masa tenderá a desenrrollarse
durante la fermentación y aparecerán grandes huecos en el centro del pan.
• Cuando no existe rodillo de prelaminado y el par de rodillos laminadores
están demasiado apretados provoca un desgarro de la masa, lo que se traduce
en barras redondeadas, falta de greña y abiertas por un lateral o por
la base.
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