Existen factores de toda índole, internos y externos, que
influyen en el deterioro de los productos de panadería. De
los factores internos, propios de la composición de la
receta y de la masa, caben destacar la acidez asociada al
pH, el contenido en humedad, la actividad del agua, la
composición del producto en cuanto al contenido en
proteínas, azúcares y grasas, además de factores asociados a
la formulación de la receta por la presencia o no de
conservantes y reguladores del pH. Por otra parte, los
factores externos son todos los relacionados con el medio
ambiente que rodea al producto y que a su vez condiciona el
comportamiento del mismo, tales como si tiene mucha humedad,
si no tiene la acidez necesaria o los conservantes
específicos y en sus dosis óptimas.
El pH de los alimentos es muy importante para controlar
la descomposición microbiológica, los panes y bollos tienen
dos componentes principales, grasas y almidón. Las grasas
pueden degradarse fundamentalmente por hidrólisis y
posterior degradación de los ácidos grasos a gliceroles y
mezclas de ácidos grasos que producen enranciamiento y
amargor. El almidón y, en general, los carbohidratos, pueden
descomponerse por hidrólisis o por fermentación a ácidos
orgánicos, anhídrido carbónico y alcohol, produciendo un
sabor agrio o acidificado.
Prevención de mohos
Los panes, bollos, bizcochos y, en general, todos los
productos horneados, al salir del horno están exentos de
mohos tanto en su forma vegetativa como en esporas. Sin
embargo, inmediatamente después se convierten en un medio de
cultivo óptimo sobre el que se depositan las esporas que se
encuentran en el aire. esta contaminación es más propensa en
la primavera y principios de verano y en aquellos lugares de
concentración alta de polvo o de harina. Desde la
germinación de una espora hasta la formación de una colonia,
si el medio es favorable, transcurren de dos a tres días.
Los hongos del pan son de vida vegetativa y anaerobia, es
decir, necesitan oxígeno para reproducirse, por eso es
frecuente que los hongos proliferen primero en la corteza
que es la zona más expuesta al aire que contiene el envase.
Una forma de conservación, y por lo tanto de evitar la
acción de los mohos a través del oxígeno, es la atmósfera
modificada. esta técnica consiste en cambiar el aire de la
bolsa por otros gases, anhídrido carbónico y nitrógeno, o
eliminando el oxígeno por medio de absorbedores de oxígeno;
en resumen, se trata de eliminar al aire para que de esta
forma no puedan crecer los mohos que precisan necesariamente
de oxígeno para germinar. Aunque, lo más normal es evitar
los mohos con la adicción de conservantes que neutralizan
los hongos.
Uno de los factores fundamentales para el desarrollo
microbiológico en el pan de molde es la contaminación
ambiental, es decir, la cantidad de esporas flotando en el
aire, dentro de la sala de enfriamiento y de empaquetado.
Hay estaciones, como el final de la primavera y principio
del verano, que es cuando más contaminación de hongos hay,
por tanto, hay que prestar más atención en esta época del
año para la limpieza y la desgerminación con fungicidas y
esporicidas, así como filtrar el aire de entrada en las
salas o cámaras de enfriamiento.
En la humedad final del pan o productos de bollería
influyen la cantidad de agua aportada en el amasado, el
tiempo de cocción, así como, la temperatura del horno.
La falta de cocción va a ser favorable al enmohecimiento.
El tiempo de cocción estará determinado en función del
tamaño de los panes, así como por el grosor del molde
metálico. No es de extrañar entonces que un producto
demasiado horneado y reseco no se enmohezca.
Si al empaquetar el pan la temperatura supera los 33º C
se produce una condensación gradual sobre la superficie de
la bolsa, que será posteriormente un caldo de cultivo
apropiado para el desarrollo de los hongos.
Una vez desmoldeados los panes, el período de
enfriamiento debe de realizarse en una malla metálica con el
suficiente espacio para su aireación. También en el caso de
la bollería que se enfría sobre la propia bandeja sobre la
que se ha horneado se produce una condenación sobre la base
del producto, que facilitará el crecimiento de mohos.
El pH del pan con valores entre 5,7 y 5,9 o superiores,
facilita la proliferación microbiana (no solamente la
producida por mohos sino también por ahilamiento). La
reducción del pH por fermentación prolongada o por la
adición de algunos reguladores del pH influye en un tiempo
mayor de conservación. Por todo ello, se puede decir, que
los conservantes tienen su máxima actividad en ambiente
ácido. Por lo que en fermentaciones cortas hay que potenciar
la acidez de los reguladores de pH descritos mas adelante.
La adición de conservantes antimohos en los productos
empaquetados de panadería retrasa el crecimiento de hongos.
La temperatura ambiente también influye en su
crecimiento, siendo la temperatura óptima para su desarrollo
a partir 30º C. Conociendo este dato hay que mantener, en la
medida de lo posible, el pan a temperatura entorno a 20º C.
Los conservantes de los productos de panadería
podemos clasificarlos en:
• Antimohos.
• Reguladores del pH.
Antimohos
• E-200 Ácido sórbico.
Es un ácido graso insaturado que se utiliza en
panificación y bollería, y que siempre va acompañado de
otros conservantes autorizados para su uso en panadería.
Retrasa mucho la fermentación al actuar negativamente sobre
la levadura y volviendo las masas blandas, pegajosas y con
falta de fuerza. Últimamente se comercializa el ácido
sórbico capsulado para inhibir este efecto negativo sobre
las levaduras. Una vez en el horno y debido a la
temperatura, la grasa que recubre al sórbico lo libera,
comenzando su efecto antimoho.
La dosis máxima permitida de ácido sórbico puro es de 2
g/kilo de harina.
• E-201 Sorbato sódico
• E-202 Sorbato potásico
• E-203 Sorbato cálcico
Los sorbatos también se utilizan como conservantes en
panadería y pastelería, siendo el más eficaz el E-202
sorbato potásico, empleado en una dosis máxima de 2 g/kilo
de harina. También es muy eficaz como conservante de
superficie por su facilidad para disolverse en agua.
• E-262 Diacetato sódico
Por sí sólo no es eficaz como conservante en panadería.
• E-281 Propionato sódico
• E-282 Propionato cálcico
Los propionatos, tanto el sódico como el cálcico, poseen
una acción antimicrobiana frente a los hongos y al Bacillus
subtilis, y presentan una leve reducción de la fermentación.
La dosis máxima de uso es de 3 g/kilo de harina,
entendiéndose que cuando se agotan las dosis máximas de
cualquiera de los conservantes ya no se puede utilizar
ningún otro y sólo se podrá reforzar con alguno de los
reguladores del pH.
El E-281 Propionato de calcio es más efectivo en las
masas batidas que llevan bicarbonato sódico, mientras que en
las masas con levadura (pan de molde, panes especiales, pan
de hamburguesa, bollería, etc), es más eficaz el E-282
Propionato sódico.
Los reguladores del pH (actúan también como conservantes)
En los alimentos crudos el descenso del pH aumenta la
estabilidad microbiana. El aumento de la acidez en los
productos horneados se logra por medio de la fermentación,
la cual implica una disminución del pH cuanto más tiempo
esté fermentando o, también se logra de forma artificial,
por adicción de acidulantes denominados reguladores del pH.
La mayoría de los microorganismos no crecen por debajo
del pH mínimo, pero si se acidifica en exceso perjudica el
sabor.
Por lo general se combina el pH con conservantes y unas
óptimas condiciones de envasado, para lograr una larga vida
exenta de mohos y otros microorganismos que afectan a los
productos de panadería.
Los reguladores del pH no están recogidos como
conservantes en la Reglamentación Técnico-Sanitaria pero se
conoce la acción inhibidora del Bacillus subtilis, causante
del ahilamiento del pan, así como que su efecto combinado
con los conservantes potencia su acción antimoho, además de
actuar ligeramente sobre la actividad alfa amilásica y
proteolítica de la harina.
• E-330 Ácido cítrico
• E-332 Citrato potásico
• E-333 Citrato cálcico
El ácido cítrico y sus sales de potasio pertenecen al
grupo de los reguladores del pH, actuando también como
antioxidantes en las grasas y como conservantes antimohos.
La dosis máxima permitida es de 3 g/kilo de harina,
aislado o en conjunto, expresado en el ácido
correspondiente.
• E-270 Acetato láctico
• E-326 Lactato potásico
• E-327 Lactato cálcico
El Acetato láctico se utiliza también como regulador del
pH en las masas fermentadas.
El vinagre de origen vínico es el más recurrente y barato
de los reguladores del pH y tiene también un efecto
potenciador de los conservantes e inhibidor del Bacillus
subtilis. La dosis máxima permitida en pan es de medio litro
por cada 100 kilos de harina.
Conservantes para pan de molde, pan de hamburguesas,
panes integrales, panes de centeno, etc:
• Propionato cálcico E-282
• Ácido sórbico E-200
• Vinagre
Conservantes para bollería fermentada:
• Propionato de calcio E-282
• Sorbato potásico E-202
• Ácido cítrico E-330
Conservantes para masas batidas, magdalenas, bizcochos y
plum-cakes:
• Propionato sódico E-281
• Ácido sórbico E-200
Conservantes de superficie
Una vez sale el producto del horno y aún en caliente
puede ser fumigado con una solución alcohólica de Ácido
cítrico E-330 y Ácido sórbico E-200. Otra solución menos
complicada por la dificultad que conlleva pulverizar alcohol
con el riesgo de explosión es preparar una solución con
Sorbato potásico E-202 que sí es fácil de diluir en agua.